Hospital Santa María de Lugo

El Hospital de Santa María de Lugo fue construido con un presupuesto superior a dos millones de pesetas, financiado gracias a una combinación de aportaciones públicas e iniciativas privadas, reflejo del interés colectivo por mejorar la atención sanitaria en la ciudad a comienzos del siglo XX. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Luis Bellido González en colaboración con el doctor Rafael de Vega Barrera, una figura clave en el desarrollo médico local y el alcalde de Lugo Ángel López Pérez. Con el objetivo de dotar al nuevo hospital de los avances más modernos de la época, Vega Barrera viajó en varias ocasiones a Santander para estudiar el modelo del Hospital de Valdecilla, que sirvió de inspiración para el centro lucense.


El complejo hospitalario se levantó sobre una superficie aproximada de 20.000 metros cuadrados en la zona conocida como Murallas del Rey, un emplazamiento estratégico próximo al recinto amurallado. El diseño contemplaba un conjunto de nueve pabellones independientes, siguiendo criterios higienistas y funcionales propios de la arquitectura hospitalaria del momento. Aunque las obras se iniciaron en 1920, el desarrollo del proyecto se vio afectado por diversas dificultades, entre ellas la inestabilidad política derivada de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, lo que provocó retrasos significativos. Finalmente, los trabajos concluyeron en 1930 y el hospital fue inaugurado oficialmente el 29 de junio de ese mismo año.


Con su puesta en funcionamiento, el hospital supuso un notable avance en la capacidad asistencial de Lugo. El doctor Rafael de Vega Barrera pudo entonces disponer de mejores recursos técnicos y sanitarios, asumiendo personalmente la responsabilidad del servicio de radiología, una especialidad en pleno desarrollo en aquella época. Sin embargo, a pesar de las expectativas generadas, el centro apenas desempeñó funciones asistenciales durante una década, debido en parte a los cambios sociales, económicos y políticos que marcaron esos años.

En 1941, el Ayuntamiento de Lugo tomó la decisión de ceder el edificio a la Diputación Provincial por un periodo de 99 años, acuerdo vigente hasta 2040. Este convenio incluía condiciones específicas, como la obligación de hospitalizar gratuitamente a un número determinado de pacientes del municipio y el mantenimiento de determinados servicios de carácter social. Esta cesión marcó el inicio de una nueva etapa en la historia del edificio.


Con el paso del tiempo, el antiguo hospital dejó atrás su función sanitaria para transformarse en un espacio administrativo de gran relevancia. En la actualidad, alberga servicios vinculados al Área de Gestión Territorial y al Área de Cooperación y Asistencia a los Ayuntamientos y Medio Ambiente, consolidándose como una infraestructura pública estratégica.


Así, el Hospital de Santa María no solo constituye un testimonio del pasado sanitario de la ciudad, sino también un ejemplo destacado de adaptación y reutilización de espacios históricos al servicio de las necesidades contemporáneas.