"Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla"
Don Rafael de Vega Barrera fue un destacado médico y político español, así como miembro de la masonería. Desarrolló su labor como cirujano en Lugo, donde con frecuencia intervenía a personas con escasos recursos sin percibir honorarios, y posteriormente ejerció como director del Hospital Municipal de Lugo.
En esta ciudad proclamó la Segunda República Española desde el balcón del Concello de Lugo. En las elecciones generales de 1931 fue elegido diputado por la provincia de Lugo por el Partido Republicano Radical. Al inicio de la Guerra Civil Española fue detenido por las fuerzas militares sublevadas, sometido a un juicio simulado y finalmente fusilado junto a las tapias del cementerio de Lugo.


MARIA TERESA FERNÁNDEZ-CRESPO Y RIEGO (Esposa del doctor Rafael de Vega Barrera)
1895 Tineo (Asturias) - 1983 Valladolid
María Teresa Fernández-Crespo y Riego nació el 15 de octubre de 1895 en Tineo (Asturias) y falleció en Valladolid el 23 de junio de 1983. Era hija de Santos Fernández-Crespo, natural de Santa Colomba de Somoza (León), y de Eva del Riego y González-Regueral, nacida en Tineo (Asturias) en 1870 y fallecida en León en 1938. María Teresa fue la cuarta de siete hermanos: Santos, Julio, Marcelino, Nicolás, Mª Carmen, Mª Pilar y Mª Corona.
María Teresa fue una mujer elegante y distinguida que visitó Lugo para pasar una temporada durante el verano de 1916 con unos familiares. Allí conoció casualmente al doctor Rafael de Vega Barrera y, desde ese momento, permanecieron estrechamente vinculados.
El 15 de junio de 1917 el doctor Rafael de Vega Barrera contrajo matrimonio canónico con María Teresa Fernández-Crespo y Riego en el Santuario de Nuestra Señora del Camino, perteneciente a la parroquia de San Andrés Apóstol, en el término municipal de Fresno del Camino (León).
El doctor Rafael de Vega tuvo cinco hijos: Rafael, Luis, Santos, Mª Teresa y Mª Luz, así como 18 nietos. Luis, Mª Teresa (Teté), Rafael (Falo), Santos y Mª Luz fallecieron en ese orden. En noviembre de 2011 falleció Mª Teresa de Vega Giménez, hija de Luis de Vega Fernández-Crespo. El doctor Rafael de Vega Barrera profesaba una profunda devoción por su familia y mantuvo siempre un gran afecto y respeto hacia su esposa.
La familia residía en la calle Montero Ríos, en los conocidos "Chalets del doctor Vega", denominación con la que se identificaba la vivienda familiar del doctor Rafael de Vega en aquella época en Lugo. Estas viviendas se encontraban en un camino con acera, pero sin asfaltar, situado entre las calles Montero Ríos y Nicomedes Pastor Díaz. En la actualidad, desde la década de los noventa, esta vía recibe el nombre de Rúa Rafael Vega Doutor.
El 18 de julio de 1936, fuerzas del Regimiento de Infantería nº 12, de guarnición en la plaza y bajo el mando del coronel Alberto Caso y Agüero, declararon el estado de guerra y procedieron a la detención de las autoridades civiles. En pocas horas, tras delegar el gobernador civil de la provincia toda su autoridad en los mandos militares sublevados, la ciudad quedó incorporada al bando nacional. El doctor Rafael de Vega Barrera y diversas autoridades políticas de Lugo fueron acusados de ofrecer refugio a obreros de Monforte y Sarria que habían llegado a Lugo para intervenir en el contexto del golpe de Estado.
Tras el golpe de Estado militar el doctor Rafael de Vega Barrera fue detenido y enviado a prisión donde sufrió todo tipo de humillaciones, maltratos y vejaciones. Ingresó en la prisión provincial de Lugo el día 24 de julio de 1936 sobre las 7:30 horas de la mañana.
El último domingo de agosto aún estaba en régimen abierto, luego le siguió una larga incomunicación absoluta de más de un mes, durante la cual no se le permitió ni siquiera recibir correspondencia alguna. Tuvo que salir de la cárcel para operar al pequeño Ángel Hermida en su Sanatorio privado, ya que por aquellas fechas estaba requisado por la Falange.
La antigua residencia del doctor Vega Barrera fue tiroteada y saqueada en presencia de su mujer e hijos en repetidas ocasiones cuando estaba en prisión. Los Falangistas se apropiaron de material quirúrgico de gran valor y del vehículo particular de la familia Vega Barrera.
Al doctor Vega Barrera finalmente se le condenó en la causa sumarísima de guerra nº 330/36, no sólo por consentir la entrada de los grupos armados en el Hospital de Santa María de Lugo el día 20 de julio de 1936, sino además por llevar la dirección del movimiento de oposición al Golpe de Estado Militar al cooperar con el Gobernador Civil en la toma de decisiones.
El 14 de octubre de 1936 se dictó sentencia y fue condenado a muerte. Para muchos se había llegado demasiado lejos. El mismo abogado defensor, D. Luis Castañón Suárez, que había actuado en la causa como oficial de complemento, y cuyos esfuerzos y poder dialéctico habían resultado infructuosos hasta entonces, confiaba en una posterior gracia.
De este modo, María Teresa Fernández-Crespo, esposa del doctor Vega Barrera, había presentado en Burgos, el día 18 de octubre de 1936, un escrito de súplica que, entre argumentos convincentes, se hacía constar literalmente lo siguiente:
" …. mi esposo, hombre de carácter bondadoso, sin espíritu de lucha, consagrado de lleno a su profesión y a su familia, sin otras ambiciones ni actividades, no sólo supo hacer compatible su filiación política (Unión Republicana) con las ideas de orden que corresponden a quien sin más medios que su trabajo y estudio llegó a labrar una acomodada posición familiar, sino que cuando las pasadas circunstancias arrastraron a Nuestra Patria por corrientes de extremismo, su conducta fue de freno, no de estímulo, lo que le hizo enemistarse con los más caracterizados elementos del Frente Popular, y tal vez a su actuación se deba que sea Lugo una de las pocas provincias de España donde no se ha registrado derramamiento de sangre con ocasión de los actuales acontecimientos. Las pocas declaraciones de cargo, no sólo son inconcretas, sino que fueron aportadas por otros médicos de Lugo interesados en eliminar al cirujano más conocido de la provincia, convenciendo así una competencia profesional que no supieron afrontar con sus propios méritos … "
El 21 de octubre de 1936 fueron fusilados, el ex−director del hospital de Santa María de Lugo, Rafael de Vega Barrera, el ex gobernador de Lugo, Ramón García Núñez, el practicante del hospital de Santa María de Lugo, Perfecto Abelairas, el maestro José Ramos López y concejal gubernativo Ángel Pérez López. Todos ellos menores de treinta años excepto el doctor Rafael de Vega Barrera que tenía 47 años en aquel momento.
Tras el fusilamiento del doctor Rafael de Vega Barrera, su mujer e hijos fueron desposeídos de todos sus bienes y tuvieron que irse a vivir a León en la Avenida Padre Isla nº43 con unos familiares durante los años que duró la guerra civil. Posteriormente fijaron su residencia definitiva en Valladolid, en la calle Calixto Fernández de la Torre nº5 - 3º derecha.
El sanatorio privado del doctor Rafael de Vega, su finca de la calle Montero Ríos y todos sus bienes fueron incautados por el Nuevo Régimen. Su esposa e hijos tuvieron que luchar durante muchos años para recuperar su patrimonio familiar. Se les impuso una multa mancomunada de un millón y medio de pesetas del año 1936.
El 25 de abril de 1952 mediante un Decreto de indulto fue levantado el embargo del patrimonio de la familia del doctor Rafael de Vega previo pago de una multa de 25.000 pesetas. Nunca fue publicado el Decreto en un Boletín Oficial del Estado.
El impacto de esta ejecución pasó de padres a hijos. Su familia padeció todo tipo de carencias y vejaciones. Los hermanos mayores fueron como soldados a la guerra para defender la patria marcados con una gran cruz roja. Fue una familia marcada, destrozada, humillada, perseguida durante los años que duró la dictadura franquista. Todos sus hijos estudiaron Medicina, excepto Mª Teresa que cursó Bellas Artes, en la Universidad de Valladolid. Las hijas del doctor Vega Barrera, Teresa y Mª Luz, fueron suspendidas en repetidas veces cuando cursaban el bachillerato por ser hijas de un padre republicano.
El doctor Rafael de Vega Barrera escribió tres cartas de despedida en octubre de 1936 (una de ellas sin fecha y las otras dos datadas el 18 y 19 respectivamente) después de ser condenado a muerte. Estas cartas dirigidas a su mujer nunca le fueron entregadas a ésta al ser retenidas por su hermano Julio Fernández-Crespo y Riego (+26-08-1983). Finalmente, la viuda de Julio, Emilia Guillaume Pérez, encontró las cartas entre los documentos del despacho de su marido, enviándolas el 6 de octubre de 1983 a los hijos del doctor Rafael de Vega Barrera. La tercera carta, fechada el 19 de octubre, fue entregada por el propio doctor Vega a sus hijos, Rafael y Luis, a quienes iba dirigida, el mismo día en que fue ejecutado.
Sara Rodríguez de Vega
Bisnieta de Francisco de Vega Barrera (hermano del doctor Rafael de Vega Barrera). El doctor Rafael de Vega Barrera fue el tío-bisabuelo de Sara Rodríguez de Vega.
Sara Rodríguez de Vega es Graduada en Relaciones Internacionales y asuntos exteriores (2011-2016).
Trabajo Final del Grado en Relaciones Internacionales: "La trata de personas en Centroamérica. Una mirada tridimensional: crimen organizado, derechos humanos y género"
- Más información sobre Sara Rodríguez de Vega en su perfil de Linkedin:
https://www.linkedin.com/in/sara-rodr%C3%ADguez-de-vega/?originalSubdomain=es
Francisco de Vega Barrera, hermano del doctor Rafael de Vega Barrera.
Francisco de Vega Barrera ejerció como maestro en la escuela de Igueste de San Andrés (Tenerife) entre 1916 y 1918.
En los primeros años del siglo XX, la situación de la enseñanza en España era muy precaria: escaseaban los maestros, faltaban centros escolares y el interés por la educación de las clases populares era limitado. El profesorado estaba insuficientemente remunerado, aunque en los municipios mantenía un cierto protagonismo al formar parte de las principales figuras de referencia locales. Las primeras escuelas en la zona de Igueste se remontan a mediados del siglo XIX y comienzos del XX. Las familias del alumnado contribuían a la retribución del maestro con pagos en especie, si bien correspondía al Ayuntamiento de Santa Cruz el abono de sus salarios.
En 1916, varios maestros fueron destinados a Tenerife desde distintos puntos de la Península. A don Francisco de Vega Barrera, que ejercía como maestro en Vega de Pas (Santander) y que había solicitado el traslado por motivos de salud, se le adjudicó la escuela de Igueste de San Andrés, donde desempeñó su labor docente entre 1916 y 1918. Don Francisco de Vega Barrera fue uno de los cinco hijos de Isaac de Vega y Ugarte y de Esperanza Barrera, y nació el 26 de octubre de 1890 en Zazuar (Burgos).
En aquellos años existían en el pueblo una escuela para niños y otra para niñas, esta última dirigida por la maestra doña Consolación García Sánchez, coetánea de don Francisco. El nivel educativo en esa época se correspondía únicamente con lo que hoy se conoce como enseñanza primaria, que durante mucho tiempo fue denominada Enseñanza de Primeras Letras. Ya en el pueblo, el joven Francisco conoció a la vecina de Igueste María Adoración Gil Cruz; contrajeron matrimonio y tuvieron cuatro hijos: Juan Francisco, Isaac, Rafael y Cristino de Vega Gil.
Al concluir su etapa en Igueste de San Andrés, don Francisco de Vega Barrera continuó su trayectoria en el ámbito educativo como director de la Escuela Graduada de Niños de Tacoronte durante varios años, como maestro director de la Escuela Duggi hacia 1932 y como inspector de enseñanza. En 1941 fue nombrado director de la Escuela Normal de La Laguna, centro de formación del profesorado.
Don Francisco de Vega Barrera falleció el 9 de diciembre de 1966 en San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife).
En la publicación "Eco del Magisterio Canario" (1917) se recoge un discurso de don Francisco de Vega Barrera que se pronunció el 2 de mayo de 1917 con motivo de las fiestas escolares anuales, organizadas por su compañera de escuela doña Consolación. Estos actos normalmente alcanzaban cierta notoriedad en la vida social de los municipios tinerfeños a principios del siglo XX, y de hecho a dichos actos asistieron algunas autoridades de Santa Cruz. El texto dice así:
"Señores: en esta sublime fiesta de caridad, amor y poesía que entre el general contento y agrado se celebra, a nosotros, los hombres, no nos debiera haber correspondido otro papel que el de espectadores.
Las niñas y su digna profesora eran los indicados para llenar el hueco de esta manifestación de enaltecedoras virtudes.
Pero yo, aun comprendiendo lo poco acertado de mi intromisión, me decido por dirigirles cuatro palabras encaminadas a ensalzar a la mujer, a darle la verdadera jerarquía que en el concierto de la sociedad se merece, a aportar, en fin, mi granito de arena para levantar el edificio de su dignificación.
La historia de la mujer es la historia del dolor. De muy antiguo ha existido la creencia de que la mujer era inferior al hombre. Y nada más falso. La mujer no es superior ni inferior al hombre, ni igual, es diferente. Comprendamos esto que es el nervio de la cuestión.
Pero aun cuando sea diferente, la debemos colocar sobre el mismo plano en que coloquemos al hombre. Y por tanto, sus derechos, así como sus deberes, serán idénticos.
Y, cosa estupenda, se ha negado a la mujer hasta el derecho a instruirse, cuando no solo tiene ese derecho, sino que hasta tiene ese deber."
Poema: "Aquella niña morena"
ISAAC DE VEGA GIL
Hijo de Francisco de Vega Barrera
(Sobrino del doctor Rafael de Vega Barrera)
Isaac de Vega (Granadilla de Abona, Tenerife, 7 de noviembre de 1920 - Santa Cruz de Tenerife, 3 de febrero de 2014), fue un maestro y escritor español.
Obtuvo el Premio Canarias de Literatura en 1988 junto con su colega de generación Rafael Arozarena. Asimismo, fue miembro de la Academia Canaria de la Lengua desde el año 2000.
Tras estudiar Magisterio en la Universidad de La Laguna, ejerció la enseñanza, primero en la isla de El Hierro y posteriormente en su isla natal. Colaboró con narraciones, artículos y estudios críticos en diversas publicaciones canarias como Gaceta semanal de las artes, del diario tinerfeño La Tarde, y en las revistas como Fablas y Liminar.
Formó parte del grupo fetasiano, fundado en la década de los 50 junto con otros escritores canarios, como Rafael Arozarena (1923-2009), Francisco Pimentel (1925-2002), Antonio Bermejo (1926-1987) y José Antonio Padrón (1932-1993).
Enlaces externos:
María Teresa de Vega Díaz
(Hija de Isaac de Vega Gil)
(Fecha: 18 de Octubre de 2021)
María Teresa de Vega Díaz es una escritora que ha cultivado tanto la narrativa como la poesía. Nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Su madre, María Antonia Díaz, era maestra, y su padre fue el insigne escritor Isaac de Vega (Premio Canarias de Literatura 1988).
La narradora y poeta pertenece a una familia defensora de las letras: sus padres fueron María Antonia Díaz, maestra durante la dictadura franquista, e Isaac de Vega, escritor reconocido con el Premio Canarias de Literatura en 1988. Licenciada en Filología Románica y con estudios en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, su vida profesional ha estado dedicada a la docencia de Lengua y Literatura Española en diferentes institutos de Tenerife y Madrid, compatibilizando el trabajo con su vocación literaria. En su narrativa coinciden lo poético y la reflexión de carácter filosófico, haciendo uso de un humor sutil. Su obra destaca por la fuerza poética y existencial de sus textos.
Se licenció en Filología Románica por la Universidad de La Laguna. Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Ha sido profesora de Lengua y Literatura Española en centros de enseñanza de Tenerife y Madrid.
Ha publicado cuatro poemarios, 'Perdonen que hoy no esté jovial' (2001), 'Cerca de lo lejano' (2006), 'Mar cifrado' (2009) y 'Necesidad de Orfeo' (2015); tres libros de relatos, 'Perdidos en las redes' (2000), 'Sociedad sapiens' (2005) y 'Cuentos excéntricos' (2019); y cuatro novelas, 'Niebla solar' (2009), 'Merodeadores de orilla' (2012), 'Divisa de las hojas' (2014) y 'El doble oscuro' (2018).
Su narrativa, en general, da cabida a fragmentos que colindan con lo poético y también a la reflexión de carácter filosófico, incluso en algún caso, a situaciones donde se filtra un humor sutil. El trasfondo hondamente filosófico y humanista que late detrás de toda su producción literaria se comprueba en el tratamiento que da a los grandes interrogantes de la humanidad sobre su origen, la identidad de los sujetos, su desvivirse por el devenir y la preocupación por su condición mortal, la sujeción a los territorios y al pasado, y la vindicación del amor, el afecto y el arte como formas de elevación y superación frente a los conflictos.
El Día de las Escritoras es una conmemoración iniciada en España en octubre de 2016 para recuperar y visibilizar el legado de las mujeres escritoras. La celebración, de carácter anual, se convoca en torno a la festividad de Teresa de Jesús, el 15 de octubre, y se celebra el lunes más cercano a esta fecha.
Esta es la cuarta edición del Día de las Escritoras a la que se suma el Gobierno de Canarias distinguiendo a una de sus autoras. En 2018 lo dedicó a la poeta y editora palmera Elsa López; en 2019, a la novelista y poeta gomera Isabel Medina; en 2020 la homenajeada fue la poeta Olga Rivero Jordán, con quien se consolidó esta cita anual para contribuir a la igualdad histórica en el ámbito de las letras. Este año 2021 la homenajeada es la escritora María Teresa de Vega Díaz.

















































