"Una memoria colectiva construye una justicia social"
BIOGRAFÍA
Doctor Rafael de Vega Barrera Hijo adoptivo de Lugo - 2025 1889 Zazuar (Burgos) - 1936 Lugo
ÁRBOL GENEALÓGICO DE LA FAMILIA DEL DOCTOR RAFAEL DE VEGA BARRERA



El doctor Rafael Esteban de Vega y Barrera nació el 23 de abril de 1889 en la localidad burgalesa de Zazuar. Sus padres eran Esperanza Barrera -natural de Valladolid- e Isaac de Vega y Ugarte -natural de Santiago de Compostela-, este último médico titular de Zazuar (Burgos). En aquel periodo, su padre también prestaba servicio en la cercana localidad de Quemada, situada a poco más de dos kilómetros. Ambos municipios son limítrofes con el término municipal de Aranda de Duero (Burgos).
Cursó el Bachillerato en Burgos, en el instituto que dirigía su abuelo, don Rafael de Vega y Areta. Su padre obtuvo la plaza de médico en Tardajos, ya en las proximidades de Burgos, donde ejerció durante varios años, lo que le permitió permanecer más cerca de sus hijos. Posteriormente, en Valladolid estudió Medicina, siguiendo la tradición familiar iniciada por su padre y numerosos antecesores desde la época de la reina Isabel II:
Al finalizar la carrera de Medicina se trasladó a Madrid con el propósito de realizar la tesis doctoral. Durante su estancia allí se convocó la plaza de director cirujano del Hospital Municipal de Lugo. Se presentó a la oposición, celebrada en la Facultad de Medicina de Madrid, y, entre doce opositores, le fue adjudicada la plaza tras la realización de unos brillantes ejercicios:
Llegó a la ciudad de Lugo en el año 1916 y, al año siguiente, realizó una denuncia pública en la que calificaba de indignante la situación del hospital lucense. Y escribió lo siguiente:
LOS POBRES Y LOS DESPOSEÍDOS TIENEN DERECHO A LA ASISTENCIA MÉDICA, PORQUE EL DERECHO A LA SALUD ES UN DERECHO DE TODAS LAS PERSONAS Y ELLOS LO NECESITAN MÁS.
Precisamente, este sería el principio fundacional de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, si bien este organismo se constituyó 31 años después de que el doctor Rafael de Vega expusiera públicamente su pensamiento, que aplicó en la práctica en la medida de sus posibilidades.
En ese mismo año 1916, el 17 de mayo, asume su cargo como cirujano general en el antiguo caserón de Santo Domingo, que constituía un deficiente antecedente de lo que hoy se considera un hospital: "grandes salas colectivas sin ventilación adecuada y servicios higiénicos muy limitados. El quirófano era una habitación prácticamente sin instrumental".
Resulta especialmente significativo que, tras tomar posesión de la plaza, no regresara a Valladolid, como probablemente habría hecho cualquier otro profesional en su misma situación. Debió de existir una razón de peso para adoptar esta decisión. Abandonar el hospital de la Facultad de Medicina de Valladolid y trasladarse al Convento de Santo Domingo de Lugo no era, en absoluto, una elección que pudiera tomarse con falta de determinación.
(Hemeroteca El Progreso de Lugo 22 de junio de 1916) El doctor Rafael de Vega planteaba entonces la necesidad de construir un nuevo hospital:
Desde el año 1917, la labor del doctor Rafael de Vega Barrera como cirujano destacó por su carácter excepcional. Llevó a cabo numerosas intervenciones en el hospital en condiciones extremadamente adversas, en un antiguo edificio que carecía de los recursos más básicos, incluso sin equipo de rayos X ni laboratorio bacteriológico.
A partir de la inauguración, el 29 de junio de 1930, del nuevo edificio como Hospital de Santa María de Lugo, el doctor Vega Barrera dispuso de mayores recursos, asumiendo personalmente la responsabilidad del servicio de radiología. Durante la construcción del nuevo hospital, que se prolongó aproximadamente durante diez años, el doctor Vega Barrera colaboró estrechamente con el alcalde D. Ángel López Pérez y realizó varias visitas a Santander para estudiar la estructura del Hospital de Valdecilla. De hecho, este primer hospital de Lugo presenta una notable similitud con el de Valdecilla en la distribución de sus pabellones.

- Hospital de Santa María de Lugo -

No cabe duda de que, durante los diez años que duró su ejecución, la labor del doctor Rafael de Vega Barrera, en estrecha colaboración con el alcalde Ángel López Pérez, fue de gran relevancia. Conscientes de la necesidad de abandonar el Convento de Santo Domingo de Lugo, se mantuvieron atentos de forma constante al desarrollo de las obras.
De sus primeros años de ejercicio profesional en tan complejas circunstancias han quedado sus memorias; la primera, del año 1917 (Historia de la Medicina de Lugo y su Provincia, autor: Fernando Pardo Gómez), en la que pone de manifiesto las carencias existentes en todos los ámbitos y adopta una posición firme en defensa de los intereses de los pacientes, en clara sintonía con lo que posteriormente se denominaría medicina social.

Ya a partir del año 1930, en el nuevo Hospital de Santa María de Lugo, todos los pacientes de beneficencia recibían la misma atención que los pacientes privados que abonaban sus estancias.
Ante la lentitud en la construcción del hospital, había promovido la edificación de un sanatorio (inaugurado el 1 de mayo de 1920) en la calle Montero Ríos, financiado con su propio patrimonio, en el que llevó a cabo numerosas intervenciones con resultados plenamente satisfactorios.
Recreación con inteligencia artificial del interior del Sanatorio del doctor Rafael de Vega:
Tras estos años de numerosas vicisitudes, quedó demostrado que la ciudad de Lugo se había beneficiado notablemente de su presencia. Su reputación creció con rapidez y alcanzó un elevado prestigio en toda la región, ya que, aparte de Santiago de Compostela, que contaba con el hospital universitario, el resto de capitales presentaban unas condiciones muy similares a las de Lugo.
El doctor Vega Barrera parecía disfrutar de una vida plena en el Lugo de principios del siglo XX. Fue, además, una figura muy apreciada en la ciudad, no solo por su destacada labor en la creación de un hospital moderno para Lugo y por el altruismo que demostraba con los pacientes con escasos recursos económicos, sino también por su activa vida social, en la que cultivaba numerosas amistades: participaba en tertulias en el Círculo de las Artes de Lugo con la peña de republicanos lucenses, asistía a jornadas de caza, afición en la que destacaba como excelente tirador, tal y como demostró en algún campeonato de tiro al pichón durante las fiestas de San Froilán de 1926 (sin duda, su pulso firme de cirujano contribuía a ello). Entre sus principales logros como diputado por Lugo se encuentra la aprobación de la construcción de varias carreteras para la provincia.
El catedrático de matemáticas del Instituto de Lugo, don Luciano Fernández Penedo, lo recordaba cincuenta años después de su fallecimiento y afirmaba: "Llegó a ser reconocido como el mejor cirujano de Galicia y su muerte supuso una pérdida irreparable e imperdonable, de la cual fue responsable un consejo de guerra". El doctor Rafael de Vega Barrera poseía profundos conocimientos anatómicos, lo que le permitía trabajar siempre en un campo operatorio exangüe y limpio; probablemente este fue uno de los factores determinantes de su éxito.
En los dos últimos años de la II República se vivió un clima social de gran tensión que anticipaba un desenlace adverso, como finalmente ocurrió. Tras el golpe de Estado militar, fue detenido y permaneció casi cien días encarcelado antes de ser fusilado, a raíz de un juicio sumarísimo marcado por graves irregularidades y testimonios falsos. En dicho proceso fue acusado de traición, pese a no pertenecer al estamento militar, y se vio perjudicado por la envidia, el odio y el resentimiento de sus colegas profesionales.

Sentía una profunda devoción por su familia. Era un hombre profundamente enamorado de su esposa, M.ª Teresa, una mujer elegante y distinguida, de ascendencia maragata y asturiana. Sus padres eran Santos, natural de Santa Colomba de Somoza (León), y Eva, natural de Tineo (Asturias). Visitó Lugo para pasar una temporada de verano con unos familiares. La esposa del doctor Rafael de Vega tuvo siete hermanos: Santos, Julio, Marcelino, Nicolás, Carmen, Corona y Pilar Fernández-Crespo y Riego. Se conocieron en Lugo, iniciaron una relación afectiva y al año siguiente contrajeron matrimonio.
El 15 de junio de 1917, el doctor Rafael de Vega Barrera contrajo matrimonio canónico con Teresa Fernández-Crespo y Riego en el Santuario de Nuestra Señora del Camino, perteneciente a la parroquia de San Andrés Apóstol, en el término municipal de Fresno del Camino (León). Santos Fernández-Crespo, padre de la esposa del doctor Rafael de Vega Barrera, era natural de Santa Colomba de Somoza (León).
El doctor Rafael de Vega tuvo cinco hijos: Rafael, Luis, Santos, Mª Teresa y Mª Luz, así como 18 nietos. El orden de su fallecimiento fue el siguiente: Luis, Mª Teresa (Teté), Rafael (Falo), Santos y Mª Luz (Yuyú). En noviembre de 2011 falleció Mª Teresa de Vega Giménez, hija de Luis de Vega Fernández-Crespo.
La familia residía en la calle Montero Ríos, en los conocidos como “chalets del doctor Vega”, denominación con la que se identificaba la vivienda de la familia del doctor Rafael de Vega en Lugo. Estas casas se encontraban en un camino con acera, pero sin asfaltar, situado entre las calles Montero Ríos y Nicomedes Pastor Díaz. En la actualidad, esta vía recibe el nombre de Rúa Rafael Vega Doutor, denominación adoptada en la década de los noventa.
- Cuatro generaciones en la familia del doctor Rafael de Vega Barrera -
Tras el fusilamiento, fueron despojados de todos sus bienes y se vieron obligados a trasladarse a vivir a León, en la Avenida Padre Isla nº 43, con unos familiares durante los años que duró la Guerra Civil. Posteriormente, establecieron su residencia definitiva en Valladolid, en la Calle Calixto Fernández de la Torre nº 5:
El sanatorio privado del doctor Rafael de Vega Barrera, su finca de la calle Montero Ríos y el conjunto de sus bienes fueron incautados por el Nuevo Régimen. Su esposa e hijos se vieron obligados a emprender una larga y compleja reclamación para recuperar su patrimonio familiar. Además, se les impuso una multa mancomunada de un millón y medio de pesetas del año 1936.
La antigua residencia del doctor Vega Barrera fue objeto de repetidos tiroteos y saqueos en presencia de su esposa e hijos mientras él permanecía en prisión. Integrantes de la Falange se apropiaron de material quirúrgico de alto valor, así como del vehículo particular de la familia Vega Barrera.
El 25 de abril de 1952, mediante un Decreto de indulto, se levantó el embargo del patrimonio de la familia del doctor Rafael de Vega, previa imposición de una multa de 25.000 pesetas. Este Decreto nunca llegó a publicarse en el Boletín Oficial del Estado.
Las consecuencias de esta ejecución se prolongaron de padres a hijos. La familia padeció todo tipo de privaciones y humillaciones. Los hermanos mayores fueron enviados a la guerra como soldados para defender la patria, identificados con una gran cruz roja. Fue una familia estigmatizada, devastada, sometida y perseguida durante los años de la dictadura franquista. Todos sus hijos cursaron estudios de Medicina, excepto Mª Teresa, que estudió Bellas Artes en la Universidad de Valladolid. Las hijas del doctor Vega Barrera, Teresa y Mª Luz, fueron suspendidas en reiteradas ocasiones durante el bachillerato por ser hijas de un padre republicano.
- EPÍLOGO -
El silencio con el que se ha intentado proteger del dolor constituye, paradójicamente, un mecanismo de transmisión de ese mismo dolor y sufrimiento. Según Anna Miñarro, psicoanalista que ha estudiado los efectos de la guerra civil española, son numerosos los efectos inmediatos sobre el malestar emocional de la primera generación que padeció la guerra.
Además, en muchos casos estos efectos se han trasladado a las generaciones posteriores. En la primera generación, lo traumático se conoce y se reconoce, pero no puede comunicarse; en la segunda, se perciben indicios de aquello que no ha sido expresado; y en la tercera, la persona puede arrastrar un traumatismo no resuelto que incluso desconoce.
La guerra civil española constituyó un trauma que afecta emocionalmente no sólo a la generación que la vivió, sino que se proyecta sobre las generaciones sucesivas: hijos, nietos y biznietos. En psicoanálisis se denomina "transmisión oculta". "Es como recibir una herencia sin testamento", precisa. "El silencio inducido por el franquismo, pero también el silencio voluntario destinado a proteger a las generaciones posteriores, sitúa en un mundo de melancolía que puede derivar en dificultades psíquicas", explica. Afecta a descendientes de víctimas, de perpetradores, de testigos silenciosos de los hechos y de quienes se vieron implicados de una u otra forma.

El carácter inconfesable del odio en la envidia hace que muy pocas veces -salvo circunstancias excepcionalmente oportunas, como lo fue la guerra civil de España −la envidia provoque la venganza, que en todo caso parecería gratuita, puesto que el sujeto envidiado en realidad nada ha hecho en contra nuestra -salvo que su mera existencia, pero esto no consta de manera que pudiera ser aducido en una buena defensa ni siquiera en un juicio informal-.
Reconocimiento y reparación personal
ÁLBUM FOTOGRÁFICO
ADENDA
Tras la dimisión de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, los sucesivos gobiernos de Berenguer y Aznar no logran restablecer un orden constitucional sólido que garantice la continuidad de la monarquía.
Las aspiraciones de democratización y modernización del país fueron adquiriendo creciente relevancia no solo en los ámbitos intelectual y político, sino también en los movimientos de masas. En este contexto de reivindicación, la República se perfila como la forma de Estado más adecuada para hacerlas realidad.
Los acontecimientos se suceden con rapidez. El 27 de agosto se firma el Pacto de San Sebastián entre monárquicos desencantados, como Alcalá Zamora, republicanos, nacionalistas y algunos representantes socialistas. El 30 de diciembre tiene lugar la sublevación de Jaca, encabezada por los militares Galán y García Hernández que, pese a su fracaso, serían reconocidos como los primeros héroes de la República.

(Hubo una suscripción nacional para el monumento dedicado a Fermín Galán y García Hernández. El donativo de los republicanos y socialistas de la provincia de Lugo fue entregado por el doctor Rafael de Vega Barrera). Fuente: Heraldo de Madrid, 10 de agosto de 1931.
El 12 de abril de 1931, como primer paso del programa electoral del almirante Aznar, se celebraron elecciones municipales que fueron interpretadas como un auténtico plebiscito entre monarquía y república. La victoria de las candidaturas republicanas en la mayoría de las capitales de provincia y, especialmente, en Madrid, Barcelona y Valencia, se consideró un éxito incuestionable y, en el plazo de cuarenta y ocho horas, la bandera tricolor ondeaba en las fachadas de todos los ayuntamientos: "España se acostó monárquica y se levantó republicana", afirmaría el almirante Aznar. De este modo, dos días después de la celebración de los comicios, se proclamó la República y el rey Alfonso XIII abandonó España.
De forma inmediata se constituyó un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, del partido Derecha Liberal Republicana, que se mantuvo en el poder hasta diciembre de 1931. Esa misma noche del 14 de abril, el Gobierno decretó una amnistía para los delitos de carácter político, social y de imprenta. No obstante, el decreto más relevante de este Gobierno Provisional fue el que definió su propio estatuto jurídico, estableciendo un marco mínimo de garantías para su actuación, entre las que se incluían la libertad de cultos y creencias, así como el respeto a los derechos y libertades de la ciudadanía.
CORTES CONSTITUYENTES
1931 - 1933
Las elecciones a estas Cortes se rigen por la Ley Electoral de 1907, con varios de sus artículos modificados por el decreto de 8 de mayo de 1931. Dicho decreto sustituye los distritos electorales por circunscripciones provinciales con el objetivo de evitar prácticas caciquiles y reforzar la proporcionalidad entre el número de electores y elegibles. Asimismo, incorpora a las mujeres y al clero a la condición de elegibles y reduce la edad requerida para ejercer el derecho de voto de 25 a 23 años.
Los resultados electorales otorgan una contundente victoria a la conjunción republicano-socialista, integrada por un destacado grupo de intelectuales: Unamuno, Marañón, Sánchez Román, Madariaga, Ortega y Gasset... (Miguel de Unamuno junto a los diputados de la circunscripción de Salamanca y credencial de José Ortega y Gasset por la de León, en las elecciones del 28 de junio de 1931).
El 14 de julio de 1931 tiene lugar la apertura de las Cortes Constituyentes. En dicha sesión, tras el discurso del presidente del Gobierno provisional de la República, Niceto Alcalá Zamora, se procede a la elección de la mesa interina, en la que resulta elegido Julián Besteiro como presidente. La sesión concluye con un discurso del presidente, recibido con prolongados aplausos y unánimes muestras de aprobación.
Se constituye una comisión parlamentaria, presidida por Luis Jiménez de Asúa, encargada de emitir dictamen sobre el texto constitucional. De inmediato emergen los puntos más controvertidos del debate: la cuestión religiosa (que provoca la dimisión de Alcalá Zamora como presidente del Consejo y su sustitución por Azaña), la relativa a la propiedad y la organización autonómica, así como el voto femenino, que da lugar a intensos debates entre Victoria Kent y Clara Campoamor.
La Constitución española de 1931 fue aprobada el 9 de diciembre. En la sesión solemne celebrada el 15 de diciembre, Alcalá Zamora fue designado Presidente de la República.
Se aprueba un conjunto de leyes que introduce importantes reformas sociales e institucionales, algunas de ellas anteriores a la Constitución, como la Ley de Defensa de la República, de 20 de octubre, o la que define las atribuciones de la Comisión de Responsabilidades, de 27 de agosto. La Ley de Reforma Agraria encuentra pronto serias dificultades en su aplicación. Revisten asimismo gran relevancia las leyes de secularización de cementerios, matrimonio civil y divorcio, así como la de Asociaciones Profesionales y la de Ordenación Bancaria.
La Comisión Constitucional asume la tramitación de los dos estatutos de autonomía correspondientes a esta legislatura: el Estatuto de Cataluña y el del País Vasco. La Ley Orgánica de 14 de junio de 1933 regula el Tribunal de Garantías Constitucionales (parte nº 1 y parte nº 2), previsto en el artículo nº 122 de la Constitución.
Cortes, 1933-1935
En las elecciones celebradas el 19 de noviembre resultan vencedoras las fuerzas políticas de derechas, agrupadas en la C.E.D.A. (Confederación Española de Derechas Autónomas).
La labor de revisión emprendida por el nuevo Gobierno y las nuevas Cortes respecto a la obra reformista del bienio anterior se hace patente de inmediato, en primer lugar mediante decretos como el de abolición de la intensificación de cultivos o el de modificación de los jurados mixtos. Asimismo, las Cortes aprueban la Ley Electoral, la Ley de Amnistía, la de Arrendamientos y la de Reforma Agraria.
Entre los acontecimientos más significativos de esta legislatura destacan los sucesos de octubre de 1934, con la proclamación del Estado Catalán dentro de una estructura federal y la Revolución de Asturias.

Las normas de funcionamiento de la Cámara se rigen por el Reglamento Provisional de 1931, hasta la aprobación, el 29 de noviembre de 1934, de un nuevo Reglamento del Congreso de los Diputados.
CORTES PERIODO 1936-1939

Las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936 otorgaron la victoria a las fuerzas agrupadas en el Frente Popular, que obtuvieron 257 diputados. Antes de concluir el proceso electoral, dado que aún debía celebrarse una segunda vuelta y, por tanto, antes de la constitución formal de las Cortes, Portella...
Valladares, responsable de la organización de las elecciones, presenta su dimisión, lo que genera un vacío de poder que hace necesaria la inmediata constitución de un nuevo Gobierno, cuya presidencia asume Manuel Azaña.

La creciente tensión social, tanto en el ámbito rural como en el urbano, se ve reflejada en los debates de las Cortes, centrados principalmente en las cuestiones de orden público. El 12 de julio es asesinado el teniente José del Castillo Sáenz de Tejada por grupos armados de derechas y, al día siguiente, José Calvo Sotelo por grupos armados de izquierdas. Finalmente, la sublevación militar se inicia en Marruecos los días 17 y 18 de julio de 1936 y se extiende posteriormente a la península. El fracaso de este levantamiento da origen a la Guerra Civil, que se prolonga hasta marzo de 1939.
El 1 de octubre de 1936 se suspendieron las sesiones parlamentarias. Una parte de las Cortes se trasladó a Valencia, iniciándose así una itinerancia (Valencia, Barcelona, San Cugat del Vallés, Sabadell y Figueras) que culminó con la celebración en París, en marzo de 1939, de las últimas reuniones de la Diputación Permanente. Este órgano trató de asumir sus funciones constitucionales y deliberó sobre la dimisión de Azaña como presidente de la República, el golpe del coronel Casado y la comparecencia de Negrín, último presidente del Consejo de Ministros, en la sesión celebrada los días 31 de marzo y 1 de abril de 1939.






























































