Génesis de los hechos

Ejecución de un sentencia

La prensa local lucense de aquel 22 de octubre de 1936, como si se quisiera minimizar el cruel holocausto de la víspera, publicaba, a una sola columna y al final de la página, el siguiente comunicado:

"EJECUCIÓN DE UNA SENTENCIA. Ayer, a las seis de la tarde fueron pasados por las armas el ex−gobernador civil de esta provincia, Don Ramón García Núñez, el ex−director del hospital de Santa María, Don Rafael de Vega Barrera, el practicante del mismo, Don Perfecto Abelairas, Don José Ramos López y Don Ángel Pérez López, en virtud de la sentencia contra ellos dictada por el Consejo de Guerra celebrado la semana pasada. La ejecución se llevó a cabo en las inmediaciones del cementerio. Todos se confesaron y recibieron fervorosamente la comunión a excepción del último".                                                                                                                                (El Progreso de Lugo, 22 de octubre de 1936)

- HEMEROTECA EL PROGRESO DE LUGO Y EL FARO DE VIGO (22 DE OCTUBRE DE 1936) -

En esta misma concisión, en esta brevedad, sin ningún otro comentario sobre aquel drama, radica, en el fondo, un poso de culpabilidad, y hasta cierto remordimiento de la conciencia colectiva, ante aquella injusticia e indignidad. El disfraz de legalidad castrense, apoyada en el código de Justicia Militar, no justificaban aquellos consejos de guerra por delitos de "rebelión militar" y "traición" contra personas que jamás se habían rebelado contra el poder constituido hasta entonces y que, paradójicamente, contra toda norma y sentido, eran los únicos que aquellos jueces no podían calificar de "traidores".

La causa 330/1936, juicio sumarísimo Militar por traición fue un CRIMEN ENCUBIERTO, pues ni siquiera se cumplieron las Ordenanzas del Código de Justicia Militar en tiempos de guerra.

El Juez Instructor, capitán de caballería Mariano Pérez Hickman, no tenía rango suficiente para instruir la causa por estar encausado el Sr. Gobernador Civil de Lugo D. Ramón García Nuñez. Solo al final de la Instrucción se nombró para hacerla al comandante retirado Sr. Landrove.

El día 18 de octubre de 1936 es aprobada la sentencia con carácter de FIRME por el general D. Luis Lombarte Serrano haciendo constar: "Comuníquese por telégrafo al Excmo. Sr. Secretario de Guerra del Estado y suspéndase entre tanto la ejecución de la pena de muerte". 

El 20 de octubre de 1936, estuvo dicho General en Lugo con objeto de pasar revista a las Unidades del Ejército de la Plaza. 

Una comisión de "señoras de la buena sociedad de Lugo" fue recibida por el General Lombarte, pidiéndole el fusilamiento inmediato de los cinco condenados a la Pena Capital, temerosas de que diese fruto el viaje que hizo a Burgos la esposa del Dr. Rafael de Vega el día 17 de octubre de 1936, acompañada del Capitán Martínez Pedrosa para suplicar la Gracia del Indulto de la Pena Capital.

En oficio de 20 de octubre de 1936, FALTANDO A LA VERDAD, el General Luis Lombarte Serrano dice: "Acusado recibo por el Excmo. Señor Secretario de Guerra del estado, pase lo actuado a su Instructor para ejecución en el lugar, hora y por las fuerzas que designe al Gobernador Militar de la Plaza. El tiempo de estancia en capilla se reduce a tres horas, debiendo darme cuenta inmediata del cumplimiento de la sentencia".

El INDULTO le fue concedido al Dr. Vega dieciseis años después del crimen encubierto por Decreto de 25 de abril de 1952, por supuesto nunca fue publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Actualmente no hay antecedentes penales del Dr. Rafael de Vega en los Archivos Generales Militares de Ávila y Guadalajara, ni en el Archivo General de la Administración del Ministerio de Cultura.

En el Archivo Histórico Provincial de Lugo se conserva documentación de la estancia en prisión del Dr. Rafael de Vega Barrera en la Cárcel de Lugo (Hoy Centro Cultural y Social de Lugo "O Vello Cárcere") desde su ingreso el día 24 de julio de 1936, hasta su salida el día 21 de octubre de 1936 para ser fusilado a las seis de la tarde en las tapias del cementerio.

El sumario 360/36 se custodia actualmente en el Archivo Histórico Militar Intermedio del Noroeste con sede en Ferrol.

Ha transcurrido  tiempo suficiente para poder apreciar aquellos acontecimientos con objetividad histórica, sin que influyan odios personales y resentimientos colectivos. Por otro lado, estamos liberados del peso y circunstancias ideológicas que, durante muchos años, justificaban y aplaudían aquellos "episodios nacionales", impuestos por el sino histórico que gravita desde el comienzo del siglo pasado -y tal vez antes− sobre los españoles. En esta constante histórica de nuestras luchas civiles, han jugado siempre un papel impulsor la intransigencia fanática y la demagogia, sin olvidar, como en el caso del Dr. Rafael de Vega Barrera, la envidia personal y hasta colectiva para muchos.

Se ha dado con frecuencia refiriéndose a nuestra guerra civil, que "aquello" debe olvidarse como "agua pasada", o que no debe hurgarse en las heridas mal cicatrizadas con insano masoquismo, porque esto reaviva odios pasados. Pero para muchos represaliados, nada hay más lejos de la objetividad y de la razón. Y si el perdón debe ser amplio, generoso y sin reservas, la experiencia histórica debe ser fructífera y aleccionadora: olvidarla es preparar el terreno para nuevas aventuras "redentoras" y sangrientas. Por otro lado, sería cometer la injusticia del olvido de muchas personas, muchas dignísimas y de gran mérito, como Don Rafael de Vega Barrera, inmoladas para implantar el "orden del terror" o para satisfacer resentimientos y envidias de algunos médicos de Lugo (Casto González Méndez, José Lomas Díaz y Marcelino Fuentes Cela) interesados en eliminar al cirujano más conocido y brillante de la provincia.

Porque, en realidad, resulta obvio que el Dr. Vega no fue ajusticiado por un delito de "traición" como reza en su sentencia de muerte, ya que a nadie traicionó, sino que su brillante ejecutoria como cirujano y el carácter humanista hacia los más desvalidos, había despertado la biliosa envidia de los incapaces.  

La sentencia dictada contra el Dr. Rafael de Vega, consideró probado que el procesado había consentido la entrada de grupos armados en el Hospital de Santa María de Lugo el día 20 de julio de 1936 y que había dirigido el movimiento de oposición a la sublebación militar, al cooperar con el Gobernador Civil en la toma de decisiones. Conviene resaltar que, a pesar miembro de la Logia Masónica número cinco de Lugo, conocida como Lucus Augusti, no fue acusado de ello en el Consejo de Guerra. La revisión de la causa militar instruida contra el Dr. Vega y otros ciudadanos ejemplares de Lugo (Ramón García Núñez, Perfecto Abelairas Castro, José Ramos López y Angel Pérez López) evidencia que su suerte se determinó de antemano, desde el primer momento se daba por seguro que el Dr. Vega sería ejecutado, como así ocurrió el 21 de octubre de 1936, a pesar de la abrumadora cantidad de evidencias que desmentían las acusaciones. 

En consecuencia, podemos esquematizar la figura del Doctor Vega como un miembro de la alta burguesía de Lugo (oriundo de Burgos), respetuoso de la ley y el orden. Se trataba de un profesional eminente, respetado, querido (también envidiado) y muy bien relacionado dentro de la sociedad lucense (varios testigos que declararon voluntariamente a su favor -miembros de su círculo de amistades- eran conspicuos representantes de la derecha más adicta al nuevo régimen). Desde el punto de vista idelógico del Dr. Vega estaba lejos de cualquier radicalismo y, desde luego, de la extrema izquierda.

Galicia, radiografía de un exterminio


En Galicia no hubo Guerra Civil entre 1936 y 1939. Pero sí un exterminio sistemático de la población fiel a la República. En tan sólo tres años fueron asesinados 4.699 ciudadanos gallegos. Siete de cada diez (3.233) fueron ejecutados en los llamados paseos franquistas. El resto, 1.466, fueron asesinados mediante la ejecución de una sentencia a muerte, según los datos delproyecto Nomes e Voces. Un auténtico exterminio en una zona donde la Guerra no duró más de unos días.

"Lo que pasó en Galicia es una prueba de que el golpe tenía una intención exterminadora, pues no era para nada necesario. (...) En Galicia no hubo matanzas de curas y hacendados. Lo que sí hubo fue muchas muertes controladas, instigadas o toleradas por las autoridades militares", explica Federico Cocho, autor de Guerra civil. Que pasou en Galicia e en España (Xerais) en una entrevista a El Mundo.

Con Galicia bajo el control del bando franquista desde los primeros momentos del golpe militar, "los perpetradores y sus seguidores a nivel local comienzan a demostrar que éste lleva aparejada una inusitada violencia", según recoge el informe de Nomes e Voces. Así, en los primeros meses de la Guerra Civil fueron asesinados en Galicia los cuatro gobernadores civiles, los alcaldes de cinco de las siete ciudades gallegas y los 26 de las poblaciones más importantes. Fueron ejecutadas también las máximas autoridades militares gallegas que se opusieron al golpe, los civiles más activos en la defensa de la legalidad y aquellos con cierta relevancia social en determinadas comunidades como maestros, médicos, farmacéuticos y abogados. En total, 4.699 ciudadanos asesinados.

El asesinato selectivo o indiscriminado no fue la única vía de represión. Con el objetivo de destruir una sociedad civil, plural y organizada fueron condenados a cadena perpetua 1.597 ciudadanos y 1.981 fueron sentenciados a diferentes penas de prisión inferiores. En total, 28.234 víctimas gallegos sufrieron algún tipo de persecución judicial por las nuevas autoridades militares. "Es imposible la cuantificación o estimación sobre otras formas de coerción o violencia: desde los encarcelamientos y torturas hasta las rapas y purgas de mujeres que se perpetran con idéntica escenificación en todo el territorio gallego y, a diferencia de las otras tipologías represivas, estaban diseñadas para su exhibición pública", señala la investigación de Nomes e Voces.

Así, en la Galicia de la Guerra Civil pueden ser perseguidos y exterminados desde un líder comunista local a un simpatizante de un sindicato que busca mejorar sus condiciones económicas pasando por la "burguesía progresista que a través del socialismo, el republicanismo o el galeguismo aspiran a consolidar el liberalismo democrático". "No se trata, pues, de un ataque a una posible revolución de tipo soviético -sin ninguna base documental-, sino de acabar con un sistema en el que cobra el protagonismo principal la participación ciudadana en un escenario tendente a la modernidad y el progreso", concluye la investigación de Nomes e Voces.

(Extracto del artículo publicado en el diario Público por Alejandro Torrús el 15 de marzo de 2014)

ADENDA

En noviembre de 1932 en pleno del Cabildo Municipal se dio cuenta de una comunicación del Centro Obrero por la que se pedía la destitución del Dr. Rafael de Vega como Director del Hospital de Santa María de Lugo por incompatibilidad en el cargo. La brillante trayectoria profesional del Dr. Vega Barrera y su caracter altruista hacia los mas desvalidos levantó en esa época la envidia y resquemor de los que posteriormente acabaron con su vida. No olvidemos recordar que desde que el Dr. Vega Barrera fue nombrado Director del Hospital de Santa María ya había algunos médicos que mostraron una permanente oposición a su cargo.

SEPULTURA DEL DR. RAFAEL DE VEGA EN LUGO

Entre el  año 1947  y 1948 se trasladó el cementerio de Lugo de la Avenida de Ramón Ferreiro a su ubicación actual en San Froilan, situado en las afueras de Lugo. Acudieron la esposa del Doctor Rafael de Vega y su hija Mª Teresa de Vega a la exhumación de sus restos mortales.  Se da la circustancia que los botines de media caña que calzaba el Doctor Rafael de Vega cuando le fusilaron estaban prácticamente intactos en el momento de la exhumación de sus restos mortales. Los encargados del cementerio se acordaban de ese médico fusilado y de sus niñas pequeñas (Teté y Yuyú tenían cinco años), y entregaron en una pequeña urna los restos mortales que quedaban, los cuales descansan en el cementerio de León en una sepultura de la familia de su esposa. "Eran pocos restos de color blanco y largos, decia su hija Mª Teresa".


CEMENTERIO MUNICIPAL DE LEÓN

ADENDA

¿Quen poñía as flores na tumba a Rafael de Vega Barrera?

Cinco mitos del golpe militar del 18 de julio de 1936

POETA MIGUEL HERNÁNDEZ